| La composición química
de las aguas o de los gases presentes en las emisiones
de un volcán es un reflejo de su actividad. Los
gases procedentes del magma circulan por el sistema
de fracturas interactuando con acuíferos y roca
de caja saliendo a superficie en forma de fumarolas
o fuentes termales. Las técnicas actuales de
vigilancia geoquímica parten de considerar que
las emisiones gaseosas están en equilibrio cuando
el volcán se encuentra en reposo. Cuando el sistema
evoluciona, se produce un desequilibrio en la composición
de las emisiones y este desequilibrio es el indicador
de la actividad.
En la vigilancia de volcanes activos y la predicción
de erupciones los métodos geoquímicos
fueron incrementando su reputación debido a que
permiten conocer el grado de actividad del sistema magmático.
Cuando está en reposo, la mayor parte de la actividad
se debe a la circulación de los gases a través
del sistema de fracturas, mezclándose con aguas
meteóricas o subterráneas originando acuíferos
geotérmicos, fumarolas, etcétera. Así,
las características químico-físicas
de las emisiones de gas y de las aguas termales que
observamos en estos ambientes no son otra cosa que el
resultado de una larga serie de interacciones, de tipo
sólido-líquido, sólido-gaseoso
y líquido-gaseoso, entre los componentes profundos
(magmáticos) y superficiales (hidro-atmósféricos).
Cuando hay perturbaciones del sistema este se manifiesta
generalmente mediante variaciones en la composición
química del flujo gaseoso.
El estudio geoquímico se lleva a cabo mediante
el muestreo de gases fumarólicos y de los principales
cuerpos de agua (lagos y acuíferos) con el fin
de analizar el sistema y realizar el seguimiento del
mismo. Para gases volcánicos se realizan tres
tipos de muestreo: gases ácidos (CO2, H2S, SO2),
condensables (HCl, HF, NH4, HBr y B) e incondensables
(H2, O2, He, CO, CH4, C2H6, Ar, N2). Los análisis
se realizan mediante técnicas convencionales
y potenciométricas en laboratorios de la Universidad
o del Observatorio Volcanológico en el caso de
isla Decepción. El estudio y seguimiento de la
composición química de distintos cuerpos
de agua se lleva a cabo mediante el muestreo periódico.
Las muestras se recogen en recipientes especiales tomando
in situ la temperatura, conductividad y pH y se analizan
en distintos laboratorios (Universidad de Buenos Aires,
CNEA y CSIC España).
|